Funeral Islámico


Para la religión Islámica la muerte es el comienzo de un nuevo mundo y todas las criaturas vivas tendrán que morir en el lugar y momento que Dios “Allah”  lo decida.  La muerte es un evento natural  y la presente vida es una preparación para la verdadera existencia que espera cuando llega la muerte.

Para la religión Islámica la muerte no es más que el comienzo de un nuevo mundo y todas las criaturas vivas tendrán que morir en el lugar y momento que Dios “ Allah”  lo decida.   La muerte es un acontecimiento natural  y la presente vida es una preparación para la verdadera existencia que espera cuando llega la muerte.  En el islamismo se prefiere recibir la muerte en compañía de familiares, no de extraños.  La familia del que va a morir lo ayudará a elevar sus pensamientos hacia Allah y pedirá por el perdón de sus pecados.

El islamismo proclama que llegará el día en que el mundo será destruído y que Allah levantará a los muertos para ser juzgados.  Ese día será el inicio de una vida eterna y se premiarán las buenas acciones como también se castigarán los malos actos.

La cremación en la religión islámica está prohibida.  Las manifestaciones exageradas de dolor también están prohibidas.  La autopsia está permitida pero siempre con el máximo respeto por el cuerpo del fallecido.



¿Cómo se realiza el funeral islámico?


Cuando se confirma la muerte se cierran los ojos al fallecido.  Luego se procede a bañar el cuerpo.  Este importante ritual del baño lo hacen miembros de la familia del mismo sexo del fallecido y debe ser realizado dentro de las primeras horas del fallecimiento.  En caso que el cuerpo esté en malas condiciones debido a una muerte violenta, se podrá llamar a una casa fúnebre para que componga el cuerpo de la mejor manera posible para el ritual del baño. 

Después del baño, se envuelve el cuerpo en una simple tela limpia sin adornos llamada Kafan, por lo general esta tela es de algodón y de color blanco.  Sólo los considerados “héroes” pueden ser enterrados con la ropa con la que murieron.  Una vez que el cuerpo está envuelto apropiadamente los familiares y amigos pueden dar sus condolencias a la familia doliente.

El siguiente ritual islámico es el de la oración.  El cuerpo es transportado a un lugar al aire libre  donde se harán las respectivas oraciones.  Esta ceremonia está dirigida por un Imam.    Luego se procederá con el entierro. 

Tradicionalmente, el entierro se hace sin ataúd, pero en algunos países no musulmanes ésta práctica está prohibida, por lo que los creyentes del islam tienen que usarlo para enterrar a sus muertos.  Al lugar del entierro sólo podrán asistir los hombres.

El fallecido es llevado al cementerio para el respectivo entierro llamado Al-dafin.  Muchos musulmanes prefieren enterrar a sus muertos en el lugar donde murieron y en un cementerio musulmán, si lo hubiese.  El cuerpo del fallecido es puesto en la tierra sin ataúd de su lado derecho y mirando hacia la Mecca.   No se acostumbra el poner lápidas o flores sobre la tumba.  

 

El Proceso de Luto Islámico

 

En el Islamismo está prohibido realizar actos de lamento excesivos por lo que es mal visto que los dolientes griten, giman y lloren de manera exagerada. Un musulmán que ha perdido a un ser querido se adentrará en el Hidaad que consiste en un período de luto de tres días inmediatamente después de la muerte de un familiar, incluyendo en él los días que esté realizando los preparativos de la ceremonia funeraria. Durante estos tres días, no se impone a la familia ningún color determinado de ropa pero estará estrictamente prohibido utilizar vestimenta ostentosa y joyas.

En el caso de tratarse de la muerte del esposo, se establece un período más amplio llamado Iddah que consiste en cuatro meses y diez días de duelo en los que la mujer doliente podrá llorar y expresar sus emociones aunque sin cometer exageraciones ya que se cree que podría afectar a la paz del difunto. Durante este período, las mujeres musulmanas tendrán prohibido casarse, mudarse hacia otra vivienda y usar joyas mientras que la ropa debe ser modesta y no demasiado decorativa.

Este período no sólo busca evitar que la mujer sea difamada sino que también desea determinar si la viuda está embarazada o no de su difunto marido ya que estos cuatro meses y diez días representarían aproximadamente la mitad de la duración de un embarazo normal. Sin embargo, los hombres no deberán llevar estas estrictas normas. En el caso de la muerte de la esposa, el hombre musulmán sólo deberá cumplir un luto de tres días sin tener ningún tipo de restricción respecto a la posibilidad de realizar una nueva ceremonia matrimonial.