Importancia de los Rituales Funerarios en el Proceso del Duelo


Desde hace miles de años, los rituales funerarios sirven para expresar los sentimientos en relación a la muerte de un ser querido.

El propósito principal de esta despedida es recordar la vida de la persona fallecida aceptando la realidad de su muerte y proporcionando un ritual público donde expresar la tristeza. En este sentido, la ceremonia funeraria cumple un rol primordial para iniciar el proceso de duelo logrando restablecernos en un nuevo contexto sin la presencia de este ser querido. A continuación, te explicaremos cómo los rituales funerarios colaboran en la elaboración de esta pérdida.


ACEPTACION DE LA MUERTE 

El ritual funerario confirma el final de esta vida permitiendo comenzar el proceso de curación. 

 

La visualización del cuerpo de nuestro ser querido fallecido puede ser para muchos una instancia sumamente difícil. Sin embargo, este último contacto nos permite reconocer la realidad de esta pérdida así como su carácter irreversible y definitivo. Los funerales proporcionan un momento de cierre de la relación en términos de presencia física ya que, a pesar de que la muerte es parte de la vida, nuestra cultura no discute abiertamente sobre ella. También nos ayuda a aceptar intelectualmente esta pérdida. Cuando un ser querido muere, primero hacemos un reconocimiento racional de esta muerte para luego expresar la repercusión que ésta tuvo en nuestros sentimientos. Al organizar la ceremonia funeraria no podemos dejar de aceptar, al menos intelectualmente, que nuestro ser querido ha fallecido. Sin embargo, con el transcurso de los días comenzamos a reconocer esta pérdida desde nuestro corazón iniciando un largo proceso de aceptación y curación en donde la tristeza y el dolor se apoderan de nuestros días. 

 

ESPACIO DE APOYO MUTUO

Los funerales ofrecen un espacio público para brindar y recibir apoyo de los seres queridos más cercanos.

 

La ceremonia funeraria invita a que nuestro círculo familiar y de amistades más íntimo esté presente para apoyarnos en este momento de tanto dolor. Se trata de un espacio socialmente reconocido para demostrar físicamente nuestro acompañamiento y nuestra congoja mediante palabras y abrazos de consuelo. Este aspecto curativo de los funerales le hace saber al doliente que no está solo en su dolor sino que usted estará allí cuando él lo requiera. En este sentido, la ceremonia funeraria también nos ayuda a comenzar nuestro proceso de redefinición de roles ya que este espacio social brinda la oportunidad de un reconocimiento público de la nueva identidad que deberemos asumir como hijo, padre o madre de ese familiar que ha fallecido. Se trata de reconocernos a nosotros mismos en una nueva relación que nos permite dar cuenta de que, a pesar de esta pérdida, aún existimos.

 

EXPRESIÓN DE SENTIMIENTOS

El funeral es una actividad simbólica que nos ayuda a expresar nuestros sentimientos y valores sobre la vida y la muerte. 

 

Cuando  aceptamos la realidad de esta pérdida comenzamos a sentir un dolor profundo que requiere de su expresión para poder sanar. Las ceremonias funerarias son espacios sociales reconocidos públicamente para validar nuestras emociones. Podremos llorar sin consuelo, abrazarnos con los demás y concentrarnos en los sentimientos dolorosos que esta muerte provoca. Son momentos cruciales en los que solemos preguntarnos sobre el significado de la vida y la muerte haciéndonos una multiplicidad de cuestionamientos. Preguntas como ¿Por qué me sucedió a mí? ¿Por qué no pude evitarlo? ¿Cómo podré vivir sin él o ella? son dudas que deberemos explorar para finalmente también preguntarnos cómo podemos seguir viviendo a pesar de este dolor. Lamentablemente no tendremos respuesta para todas estas preguntas pero son una gran oportunidad para reflexionar sobre la inevitabilidad de la muerte como parte de un proceso natural.

 

COMPARTIR Y RECORDAR ANÉCDOTAS

En los funerales es usual que los familiares y amigos compartan anécdotas e historias que han protagonizado con la persona fallecida. 

 

El funeral no consiste sólo en decir adiós sino que se trata de recordar la vida de este ser querido poniéndola en perspectiva para traer al presente una vida disfrutada. Se trata de un momento centrado en nuestra relación pasada con este ser querido en un contexto de legitimación y conciliación con el dolor. Nos permite conocer otro aspecto de esta persona fallecida a través de anécdotas compartidas por compañeros de trabajo, familiares y amigos. La ceremonia funeraria es un espacio socialmente aceptado para recordar y traer al presente los momentos alegres y tristes compartidos encontrando allí un apoyo social mutuo en donde lidiar con esta pérdida y recordar la importancia de la vida.