Diez muertes insólitas de la historia


Todos vamos a morir pero hay personajes que han quedado inscriptos en la historia por la forma insólita en la que lo han hecho. A continuación te contaremos diez muertes curiosas.

El poeta chino Li Bo quiso abrazar la luna

Li Bo, uno de los más grandes poetas de la historia literaria china, solía escribir muchos de sus grandes poemas bajo estado de ebriedad. Este problema alcohólico lo llevó hasta su muerte cuando una noche que estaba navegando se cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua.

Grigori Rasputin era duro de matar

En primer lugar, este célebre monje ruso fue envenenado con una dosis de cianuro suficiente para matar a diez hombres, sin embargo, eso no lo afectó. A sus asesinos no les quedó otra opción que dispararle por la espalda con un revólver pero Rasputín revivió poco después. Luego, le dispararon tres veces más sin tener mayor suerte por lo que decidieron herirlo varias veces en la cabeza, los pulmones y el hígado y arrojarlo a las aguas heladas del río Neva donde finalmente falleció.

Franz Reichelt quiso probar su invento

En 1911, el sastre francés creó una combinación de sobretodo y paracaídas por lo que decidió probar su nuevo invento saltando de la Torre Eiffel. Este salto le fue permitido por las autoridades francesas a quienes les había asegurado que utilizaría un muñeco para la prueba. Sin embargo, a último momento decidió probarlo él mismo pero su invento no funcionó cayendo precipitadamente por el vacío desde el emblema parisino.

Hans Steininger murió debido a su larga barba

Este hombre austríaco se convirtió en famoso por tener la barba más larga del mundo llegando a medir casi un metro y medio de largo. Sin embargo, esta barba también lo llevó a la muerte. En 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba por lo que la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y finalmente se rompió el cuello.

Allan Pinkerton se muerde la lengua

Este hombre es reconocido internacionalmente por crear la agencia de detectives que llevaba su nombre. Sin embargo, Pinkerton se hizo aún más conocido por su forma de morir: una infección después de morderse la lengua cuando se resbaló en las calles de Chicago, Illinois. Pinkerton murió el 1 de julio de 1884 y fue enterrado en el cementerio Graceland, en Chicago.

Jean-Baptiste Lully no quiso abandonar la fiesta

El 8 de enero de 1687, a sus 55 años, Lully se encontraba en París, en el Convento de los Bernardos de la calle de Saint-Honoré, dirigiendo un Tedeum para celebrar la curación del rey Luis XIV cuando se  machacó el dedo gordo del pie golpeando un madero contra el suelo. Sin embargo, no quiso detenerse para recibir la atención adecuada y la herida devino en gangrenosa. Lully finalmente murió el 22 de marzo de 1687.

Bobby Leach murió por un resbalón

En 1911 fue la segunda persona en el mundo en sobrevivir a una caída en barril por las cataratas del Niágara. Luego de realizar diversas aventuras como estas, en 1926 Leach tropezó con un pedazo de cáscara de naranja cuando se encontraba en una de sus giras por Nueva Zelanda. En este accidente, Leach se rompió la pierna, se le gangrenó y debió serle amputada muriendo debido a complicaciones que surgieron por la cirugía.

Rey Adolfo Federico de Suecia comió de más

Conocido como “El rey que comió hasta morir”, este hombre de la realeza falleció en 1771 debido a los problemas digestivos generados por comer una cena abundante en la que se incluía langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y catorce platos de su postre preferido: semla, un postre escandinavo típico.

Jack Daniel no se acordaba de su contraseña

El fundador de la destilería radicada en Tennessee, se había lastimado un dedo del pie por patear su caja fuerte al olvidarse la combinación. Una mañana Jack llegó al trabajo e intentó abrir la caja fuerte que tenía en su oficina pero no pudo recordar la combinación y en un ataque de ira le lanzó un puntapié a la caja. En 1911, seis años después del hecho, el fundador de la marca de whisky que lleva su nombre murió de contaminación por bacterias en la sangre.

Francois Vatel no quería retrasar la cena

Este gran chef de Luis XIV, se suicidó en 1671 luego de que la orden de mariscos que había pedido para realizar un gran banquete llegara demasiado tarde a la cocina. Vatel no pudo soportar la vergüenza de atrasarse con la cena del Rey por lo que decidió quitarse la vida en su cuarto clavándose una espada en su pecho. El cuerpo fue encontrado por un ayudante que había sido enviado para avisarle la llegada de los insumos. La muerte de François Vatel está documentada gracias a la carta escrita por la marquesa de Sévigné a su hija, fechada el sábado 26 de abril de 1671, quien aseguraba que el chef se sentía completamente ofendido y ofuscado porque había perdido su honor.