El hombre que murió dos veces


Mitsuo Aoki ayudaba a los enfermos en su última etapa de vidaMitsuo Aoki ayudaba a los enfermos en su última etapa de vida

Esta es una historia particular como pocas. Mitsuo Aoki falleció dos veces a lo largo de sus 95 años de vida. Sí, usted ha leído bien: dos veces.

La primer muerte de Mitsuo Aoki

En 1960 Aoki murió por primera vez cuando el automóvil en el que viajaba como pasajero chocó contra un poste de teléfono cerca de la estación de bomberos Wailupe. Su cuerpo fue arrojado del coche debido al fuerte impacto mientras que el conductor y un niño que estaba en el asiento delantero murieron en el acto.

Este consejero recuerda hasta los más mínimos detalles cuando miraba su cuerpo sin vida mientras que los bomberos decían que ya había muerto. Pero Aoki al oír esto dice que gritaba "No, yo no estoy muerto!"  y luego milagrosamente se encontró de nuevo en su cuerpo. Durante mucho tiempo, no habló sobre su experiencia espiritual ya que en ese entonces pensaba que la gente le diría que estaba loco o que había sido una alucinación producto del impacto pero con el correr de los años el clima hacia estas experiencias comenzó a cambiar y Aoki decidió compartirla con la sociedad.

La concepción de Mitsuo Aoki sobre la muerte

Desde ese día Aoki  se dedicó a fomentar un cambio de actitud ante las enfermedades y la muerte para que ambas se han vistas como parte de la vida. Aoki no le temía a la muerte, él ya había experimentado la muerte una vez y no había visto nada malo en ella. Entre sus métodos de consejería, Aoki solía susurrar al oído del enfermo terminal "Déjalo ir, tu cuerpo ha hecho su trabajo".

Mitsuo Aoki es fundador del departamento de los estudios religiosos de la Universidad de Hawai y del Hospicio de Hawai. Luego de esta experiencia con el más allá, también se convirtió en consejero y ayudó a muchos pacientes con cáncer para que logren centrarse en los aspectos positivos de sus vidas y no en el miedo a la muerte. Finalmente Aoki murió a los 95 años, en agosto del 2010, y pasó sus últimos días en su casa de Pohai Nani rodeado de su familia y amigos.