El misterio de la Dama de Gris


Te contamos la historia de esta mujer que vaga por Camp Chase Confederate Cemetery en búsqueda de su amor.

La Dama de Gris, un fantasma en búsqueda de su amor

La leyenda de la Dama de Gris se remonta hasta la Guerra Civil. Se trata de un fantasma que deambula cada noche por el Camp Chase Confederate Cemetery en busca de su amor perdido. Diversos testimonios aseguran que esta triste viuda de la guerra paseaba por el cementerio leyendo los nombres tallados en las lápidas. Se la describe como una mujer joven que rondaba los veinte años, vestida completamente de gris y con un pañuelo blanco.

La Guerra Civil, el peor enemigo de la Dama de Gris

El cementerio se encuentra ubicado en Columbus, Ohio. Este lugar había sido utilizado originalmente como un espacio de capacitación para  los soldados de la Unión. Hacia el final de la Guerra Civil, el Campo de Chase se convirtió en una celda de detención para los soldados confederados capturados.

De acuerdo a las estimaciones, se considera que más de 2.200 soldados de la Confederación murieron en el campo de Chase en el transcurso de la guerra sin la posibilidad de ser enterrados ya que la disputa entre los estados hacía imposible el regreso de los cuerpos a su hogar. Fue por ello que se decidió enterrarlos en este campo con una cruz de madera.

El pedido de la Dama de Gris a su prometido

Se cree que la Dama de Gris se llamaba Louisiana Briggs quien estaba comprometida con Benjamin Allen. Este joven hombre iría a la Guerra Civil pero su prometida le había rogado que no se alistase en el ejército confederado aunque no tuvo mayor éxito. Finalmente, Benjamín murió y ella viajó a Ohio para despedirse de su amado.

Las apariciones de la Dama de Gris

Luego de varios años, en 1895, un veterano de la Guerra Civil, William Knauss reemplazó las cruces de madera con lápidas y la Dama de Gris reapareció en el cementerio en diversas oportunidades con la cabeza gacha y la cara oculta. De acuerdo al testimonio de los visitantes del cementerio y el personal que allí trabaja, aún pueden encontrarse flores frescas en la lápida del soldado Benjamin Allen y una mujer que cada día visita su tumba.