Hijo fabrica el ataúd casero para sus padres


Espantados por los altos precios de los ataúdes, los padres le pidieron a su hijo que se los construyera él mismo.

El pedido del ataúd de la madre

Todo comenzó cuando André Fischbach, uno de los hijos de Yvette y Andrew, viajó desde el este de Pennsylvania a su ciudad natal para pasar tiempo con sus padres y arreglar su casa. Luego de un gran almuerzo con su madre, ella decidió hablarle sobre su funeral y contarle con total naturalidad lo que pensaba hacer: “¿Te animas a crear el ataúd para cuando muera?”, dijo la madre. André quedó shockeado sin saber qué decirle hasta que sólo pudo expresar que no sabía siquiera cómo empezar esta extraña propuesta.

Fue entonces cuando el papá que estaba sentado cerca de ellos sacó un catálogo de la Carpintería Rockler y le mostró los planos. André miró la foto. Parecía complicado. Pero él tenía habilidades para las manualidades. A sus padres les había hecho un juego de dormitorio, mesas de café y una vitrina elaborada. Claro que nunca un ataúd.

Realización del ataúd para su madre

Asustado por la situación y sin querer imaginar la idea de construir el ataúd para su madre, André se fue de la casa de sus padres con la promesa de que lo iba a pensar sin asegurarles que tuviera las habilidades para hacerlo. Finalmente cuando vio los planos, no había forma de negarse. Se trataba de un trabajo sumamente sencillo y comenzó con el proyecto.

Compraron las herramientas, el roble y un kit de piezas metálicas gastando alrededor de $ 500. Durante todo el otoño del 2001 y el invierno del 2002, André pasó tardes y fines de semana en el sótano fabricando el ataúd para su madre sin poder evitar recordar los bellos momentos que había vivido en su infancia y la relación con su madre.

La construcción de la caja básica fue rápida mientras que hacer la tapa, manijas y molduras requirió de varios meses ya que luego del lijado a mano, se colocaron varias capas de aceite que debían secarse completamente antes de continuar. Finalmente el ataúd fue terminado en octubre del 2002 y aprovecharon la fiesta de Halloween para que sus amigos fueran al sótano a ver el ataúd que él mismo había fabricado.

Luego se envolvió en mantas y se envió al noroeste de Dakota del Sur, donde se ordenó la instalación de un forro interior de raso blanco que costó cerca de $ 250. Finalmente la madre de André murió en el año 2004 y, en medio de la pena, André encontró gran consuelo en que él había cumplido con la última petición de su madre.

Un nuevo pedido de ataúd

Sin embargo, aún restaba hacer un ataúd más. Luego de unos meses de duelo, el padre no dudó en pedirle a su hijo si le hacía a él también su ataúd. Para André había significado un gran desgaste físico y emocional por lo que Dan, otro de sus hijos, decidió tomar este proyecto.

Realización del ataúd para el padre

El padre quería el ataúd color nuez, más oscuro que el ataúd de roble de la madre. Al igual que André, Dan tardó un año para comprar la madera, bisagras y demás materiales necesarios para su construcción. La caja estuvo realizada sólo en un par de semanas pero el proyecto quedó un año y medio sin tocar debido a la perfección que buscaba Dan en este ataúd.

En la primavera de 2008, el padre de André y Dan se desmayó en la iglesia justo antes de su cumpleaños número 88. Tenía la presión arterial baja y demencia. André comenzó a preocuparse de que el ataúd no esté preparado para cuando la muerte de su padre suceda por lo que le dijo a Dan que iría a ayudarlo en su fabricación del ataúd.

Finalmente el 8 de septiembre del 2000, siete hijos de Andrew eran sus portadores. André y Dan aseguran que no dudarían en volver a hacerlo ya que para ellos significó que una parte de ellos estará siempre con sus padres facilitando mucho más su proceso de duelo.