Un hombre muere en el funeral de su esposa


Norman Hendrickson de 94 años de edad perdió a su esposa Gwen luego de haber estado casados por más de 66 años. Gwen falleció a los 89 años de edad y el dolor de esta pérdida parece no haberle dado tregua a este habitante de Nueva York que murió en el camino al velatorio de su mujer. 

¿Hasta que la muerte nos separe?

Sus hijas le oyeron decir: "Te amo. Te echaré de menos, ven por mí."Gwen y Norman Hendrickson habían estado juntos desde que se conocieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial permaneciendo casados por casi 66 años. La pareja Hendrickson pareció tomar las palabras del cura al pie de la letra y, luego de preparar el funeral para su mujer, los familiares debieron cambiar los planes y hacer una ceremonia doble que la familia de la difunta pareja anunció con la tarjeta de invitación: “Sorpresa, es un funeral doble. Gwen y Norman Hendrickson”.

El día del funeral de Gwen, Norman se vistió con su traje funerario y dejó su casa de Cambridge para ir hacia el velatorio. Sin embargo, cuando el coche fúnebre llegó a la funeraria Ackley & Ross, Norman no respondía y murió en este vehículo producto de un paro cardiorespiratorio. Jim Gariepy, forense del condado de Washington, se acercó, le tomó el pulso pero al llegar la patrulla de rescate Norman ya había muerto recostado en la vereda.

Los diversos intentos de reanimación fueron inútiles por lo que luego de certificarse su muerte los familiares decidieron que no había un final más romántico para esta historia de amor que enterrarlos juntos. De esta manera, se solicitó que el cuerpo de su padre se pusiera en un ataúd y se colocara en la sala con los restos cremados de su madre que habían sido colocados en una urna.

Sus hijas no podían salir de su asombro por lo que había sucedido pero hablaron con la directora de la funeraria para que ambos fueron velados en la misma sala y a la misma hora poniendo en la puerta principal de la casa funeraria un cartel que decía: "¡Sorpresa, es un funeral doble!" Sus hijas aseguran que sus padres tenían un gran sentido del humor por lo que ellas habían heredado esta cualidad que les permitió pensar este ingenioso cartel que anunciaba la inesperada muerte de su padre.