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Las mujeres en la industria funeraria


Como en otras industrias, la presencia de la mujer es cada vez mayor y más activa, y la industria funeraria no es la excepción. Con tan solo visitar una escuela de tanatología se puede notar un alto número de mujeres tratando de hacer una carrera en esta industria.

Ya no queda duda que la mujer de hoy en día está decidida a incursionar en todos los ámbitos profesionales posibles, hasta en esta tan particular carrera, y esto se nota en especial en los países anglosajones donde las mujeres sobrepasa un 56% de la población estudiantil.  

Hay algo especial alrededor de las mujeres que los clientes parecen preferir;  quizás sea el toque humano, la empatía o ese aire maternal que muchas mujeres poseen.  Es que es muy cierto que cuando el cliente tiene que enfrentar  la muerte de un ser querido está muy sensible y va a querer ser tratado de manera especial,  y las mujeres parecen entender mejor eso.

 

Mirando atrás…

 

Curiosamente, pareciera que todo lo pasado vuelve, ya que si nos informamos sobre el tema podemos encontrar que antes del siglo XIX era labor de la mujer brindar los cuidados necesarios al cuerpo del fallecido como lavarlo con hierbas que reduzcan el mal olor, vestirlo con sus mejores ropas y acomodarlo de la mejor manera, para que pueda ser exhibido durante su velatorio.  Cabe mencionar que en caso que el fallecido sea una mujer o un niño o niña, las mujeres eran las únicas autorizadas a manejar esta labor. 

En el siglo XX  la industria fue cambiando debido a las guerras.  Se empezó a considerar que este tipo de labor debía ser manejada por estudiantes de medicina y que la mujer no era lo suficientemente fuerte tanto emocional como físicamente para hacer un buen desempeño en la industria.

Tras un período de ausencia de la mujer en la industria funeraria, llegó la enfermera española Lina Odou como la embalsamadora pionera.  Sus estudios sobre la industria los realizó en Suiza y tras mudarse a los Estados Unidos abrió una escuela para mujeres y luego un instituto de embalsamamiento inspirando a muchas mujeres a no solo reconquistar esta industria, sino ir más lejos. 

 

¿Hasta donde quieren llegar las mujeres?

 

En la actualidad las mujeres con carrera mortuoria  no se conforman con tener un cargo de oficina en cualquier casa funeraria, sino que exigen ser directoras funerarias y hasta hacer los trabajos en la sala de preparación, a pesar de lo físicamente demandante de esta labor.  

La profesión mortuoria es muy diversa, sabemos que no solo implica reunirse con las familias dolientes, escuchar sus necesidades y apoyarlas, sino que envuelve también otras responsabilidades como el levantar un cadáver o varios al día, mover ataúdes, vestir a los difuntos, maquillarlos, etc. sin embargo, esta industria que hasta hace unos sesenta años atrás parecía estar dominada por hombres, ahora empieza a mostrar una cara más femenina que compite de igual a igual.